Se nos ha ido nuestro compañero Antonio Jesús, víctima de una cruel enfermedad, más todavía por la rapidez con la que ha sucedido. Y se nos ha ido tal como ha vivido: sin hacer un ruído. Ejemplo siempre de prudencia, nunca se metía en ninguna conversación a la que no hubiese sido invitado, lo que le pudo hacer pensar que pasaba inadvertido. Por eso, lo único que me conforta de su muerte es que, aunque demasiado tarde, supo por la cantidad de gente que se interesaba por él, lo que me confesó personalmente, que era mucho más apreciado de lo que nunca hubiera soñado. Y sé que eso le hizo feliz.
Antonio, no hemos tenido tiempo de hablar todo lo que hubiéramos querido de la música que ambos adorábamos pero, ya que estás con ellos, saluda de mi parte a George Harrison y a John Lennon, y a Jim Croce, y a Roy Orbison, y a John Denver, y a los 3 Mamas & Papas que nos dejaron huérfanos, y a tantos otros como tú y yo admiramos. Disfruta de ellos, y hazme un hueco junto a ellos. Y descansa en paz, amigo
José Carlos